Violencia, enojo y frustración en Argentina: ¿Por qué algunas personas llegan a extremos?
Los últimos hechos de violencia que conmocionaron a Tucumán volvieron a abrir una pregunta incómoda: ¿qué está pasando con la forma en que la sociedad procesa el enojo, la frustración y el conflicto? En pocos días, la provincia fue escenario de episodios de extrema gravedad, como el de un adolescente de 14 años que llevó un arma a una escuela y efectuó un disparo, y el de un hombre que mató a su hijo de 7 años y posteriormente se quitó la vida.
Frente a este escenario, la psicóloga Irma Thomas habló con el equipo de TV Prensa Segunda Emisión y pidió no reducir estos hechos automáticamente a una problemática de salud mental. La especialista señaló que detrás de las conductas violentas intervienen factores emocionales, familiares y sociales, y remarcó la importancia del diálogo, los límites y las redes de contención.
La especialista sostuvo que la presión emocional y el contexto social tienen un peso importante a la hora de comprender los comportamientos violentos. “Tiene mucho que ver la presión emocional, los momentos sociales que se están viviendo y las distintas problemáticas sociales que atraviesa la comunidad en general”, explicó.
“NO TODOS SOLUCIONAMOS EL ENOJO DESDE LA VIOLENCIA”
Thomas llamó a evitar una asociación automática entre violencia y enfermedad mental. Según explicó, todas las personas atraviesan momentos de enojo, frustración o malestar, pero eso no implica que respondan de manera violenta ante esas situaciones.
“Todos atravesamos enojos, frustraciones, pero no todos solucionamos el enojo, la frustración por la que se atraviesan distintas situaciones de la vida desde la violencia”, señaló la psicóloga. En ese sentido, consideró fundamental trabajar sobre las herramientas que permiten gestionar esas emociones y encontrar alternativas frente a los conflictos, y no caer en interpretaciones lineales que buscan explicar inmediatamente un episodio violento desde la psicopatología.
EL CASO DEL ADOLESCENTE QUE LLEVÓ UN ARMA A LA ESCUELA
Uno de los episodios que volvió a poner el foco sobre la violencia dentro de las instituciones educativas fue el protagonizado por un alumno de 14 años que ingresó con un arma y efectuó un disparo. El hecho generó preocupación en la comunidad y abrió nuevamente el debate sobre los mecanismos de prevención, detección y contención dentro de las escuelas.
Al analizar este tipo de situaciones, Thomas remarcó que los adolescentes necesitan contar con adultos y pares a quienes puedan recurrir cuando atraviesan momentos de enojo, angustia o conflicto. “Pueden pedir ayuda a su docente, a su compañero, hablar siempre es el camino adecuado”, afirmó.
La especialista también advirtió sobre la forma en que estos episodios son difundidos públicamente. Según explicó, la reproducción constante de imágenes y contenidos vinculados con hechos violentos puede tener un impacto identificatorio y convertirse en un modelo de conducta para algunos adolescentes y jóvenes.
“Si lo pasamos tantas veces a estos videos, llega a tener un impacto identificatorio, un modelo a imitar de nuestros adolescentes y jóvenes”, sostuvo. Por eso, consideró fundamental que la comunicación sobre estos casos transmita también un mensaje claro respecto de las consecuencias de las acciones violentas.
EL FILICIDIO QUE CONMOCIONÓ A LA PROVINCIA
Otro de los casos que profundizó la preocupación fue el ocurrido en barrio Sur, donde un hombre de 38 años habría provocado la muerte de su hijo de 7 años y posteriormente se habría quitado la vida. El niño tenía autismo severo y requería cuidados permanentes, mientras que su padre se encontraba bajo arresto domiciliario en el marco de una causa judicial que se tramitaba en Córdoba.
La investigación judicial analiza las circunstancias familiares, personales y judiciales que rodearon el hecho. En la vivienda también fue encontrada una carta que forma parte de las medidas incorporadas al expediente y que será analizada junto con las pericias para reconstruir las últimas horas de ambos.
Thomas planteó que situaciones de esta gravedad no deben interpretarse de manera automática como consecuencia de una determinada condición de salud mental. Para la especialista, es necesario contemplar la complejidad de cada caso y evitar diagnósticos apresurados que simplifiquen fenómenos atravesados por múltiples factores. “Tenemos que ayudar a las personas que están atravesando ciertas dificultades o problemáticas familiares o individuales”, sostuvo.
LAS CLAVES PARA PREVENIR
Para Thomas, la respuesta frente a la violencia requiere fortalecer las redes de contención y generar espacios donde los jóvenes puedan expresar aquello que les sucede antes de que los conflictos escalen. La familia, las instituciones educativas y otros espacios comunitarios cumplen, según señaló, un papel central en ese proceso.
La psicóloga destacó la importancia de que existan límites, pero también herramientas para acompañar a quienes atraviesan dificultades personales o familiares. “No minimizar el dolor ajeno” y ayudar a las personas que enfrentan situaciones complejas son, para la especialista, parte fundamental de una estrategia de prevención.
También remarcó que el control debe estar presente dentro de las instituciones educativas y en los distintos espacios que integran la comunidad. La prevención, explicó, requiere combinar vigilancia, acompañamiento y la posibilidad de que niños y adolescentes encuentren adultos capaces de escucharlos y orientarlos.
“HABLAR SIEMPRE ES EL CAMINO ADECUADO”
Ante una realidad marcada por episodios que generan conmoción, Thomas insistió en que sentir enojo, frustración o ira forma parte de la experiencia humana, pero que existen otras formas de canalizar esas emociones. “Tenemos que saber razonar y encontrar distintos caminos o vías para ponernos de acuerdo”, sostuvo.
La especialista también llamó a recuperar herramientas como el entendimiento, la comprensión, las disculpas y el perdón como parte de la convivencia cotidiana. “Las personas podemos equivocarnos desde todos los lugares”, señaló.
Los casos que atravesaron a Tucumán volvieron a poner sobre la mesa la discusión sobre violencia, vínculos y prevención. Para Irma Thomas, el desafío no consiste solamente en explicar qué ocurrió después de cada tragedia, sino también en fortalecer los espacios de escucha y contención para intervenir antes, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes.
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El hecho ocurrió en una vivienda de barrio Sur, en calle Entre Ríos al 1100. El hombre, de 38 años, se encontraba bajo arresto domiciliario y tenía a su hijo a cargo; la Fiscalía busca reconstruir las últimas horas de ambos y determinar cómo ocurrieron las muertes.