Navanethem Pillay ganó el Premio Nobel de la Paz 2026 por su lucha por la justicia global
El Comité Noruego del Nobel otorgó el Premio Nobel de la Paz 2026 a Navanethem “Navi” Pillay por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. La jurista sudafricana recibió el reconocimiento por una trayectoria vinculada con la defensa de los derechos humanos y el desarrollo de mecanismos judiciales internacionales. El organismo destacó su participación en procesos destinados a garantizar que los responsables de delitos graves enfrenten las consecuencias legales correspondientes. Además, remarcó su compromiso con el cumplimiento de las normas internacionales en un escenario marcado por guerras y conflictos.
Nacida en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil, Pillay creció durante el régimen de segregación racial. A pesar de las barreras discriminatorias de aquella época, estudió Derecho y comenzó a ejercer como abogada. Durante sus primeros años profesionales, defendió a Nelson Mandela y a otras personas que se oponían al apartheid. Esa etapa marcó el inicio de una trayectoria que posteriormente la llevó a ocupar puestos relevantes dentro de instituciones judiciales nacionales e internacionales.
Con el paso de los años, Pillay integró la Alta Corte de Sudáfrica y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. También se desempeñó como jueza de la Corte Penal Internacional y ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Asimismo, presidió una comisión independiente de la ONU que investigó violaciones en el territorio palestino ocupado. Desde 2019, también participa como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia, en el caso que enfrenta a Myanmar con acusaciones de genocidio contra la población rohingya.
Uno de los aspectos destacados de su carrera fue su intervención en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Durante esa etapa, contribuyó al desarrollo de criterios judiciales que reconocieron la violencia sexual y la violación como posibles crímenes de lesa humanidad y actos constitutivos de genocidio. Sus aportes también abarcaron los procesos vinculados con la propaganda y la incitación al genocidio. Estas actuaciones ampliaron el alcance de la justicia penal internacional frente a delitos cometidos durante conflictos armados.
Al anunciar el reconocimiento, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, destacó la contribución de Pillay a la persecución judicial de delitos internacionales. “La galardonada de este año fue fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente”, declaró. El organismo también subrayó la importancia de fortalecer las instituciones multilaterales y sostener la aplicación de las normas jurídicas. En ese sentido, el premio busca destacar el papel del derecho internacional como herramienta para abordar conflictos sin recurrir a la violencia.
La entrega del Nobel de la Paz tendrá lugar el 10 de diciembre en Oslo, Noruega, durante la ceremonia anual que recuerda el fallecimiento de Alfred Nobel. El industrial sueco estableció los premios en su testamento de 1895 y dispuso que la distinción dedicada a la paz se entregara en la capital noruega. Desde 1901, el galardón reconoció a personas y organizaciones por sus contribuciones a la paz. La elección de Pillay vuelve a poner en primer plano la discusión sobre la responsabilidad jurídica de los Estados y los individuos frente a las violaciones de derechos humanos.