Un equipo del ITA representará a la UNT en una competencia internacional de satélites
El talento, la innovación y el trabajo en equipo de estudiantes de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) llegarán a una competencia internacional de tecnología espacial. El equipo Cóndor Salvaje, integrado por cinco alumnos del Instituto Técnico de Aguilares (ITA), fue seleccionado como finalista de la competencia sudamericana CubeDesign y viajará a Buenos Aires a fines de noviembre para presentar su proyecto: un pequeño satélite educativo.
La delegación está conformada por Justino Correa, León Sockolsky, Eowlyn Montenegro, Sofía Cuello y Agustín Vargas, estudiantes de distintos años de la especialidad Técnico Mecánico Electricista. El equipo trabaja bajo la coordinación de Darío Lucchese, profesor de Proyecto de quinto, sexto y séptimo año.
La instancia final tendrá lugar el 24 de noviembre en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). La competencia, organizada por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), se realiza habitualmente en ese país y, por primera vez, tendrá lugar en Argentina.
Un satélite diseñado y fabricado en la escuela
El proyecto consiste en un CanSat, un dispositivo educativo de dimensiones similares a una lata que reúne en un espacio reducido los componentes electrónicos necesarios para cumplir distintas misiones. El prototipo fue diseñado y fabricado íntegramente en el ITA, donde los estudiantes trabajan en las áreas de mecánica, electrónica, programación y sistemas de recuperación: “Un equipo del ITA, formado por alumnos de quinto, sexto y séptimo año de la especialidad Técnico Mecánico Electricista, estuvo participando en una competencia llamada CubeDesign, que se organiza en Buenos Aires. Afortunadamente, pudimos estar entre los finalistas y tenemos que viajar a fines de noviembre para llevar nuestro proyecto, que es un pequeño satélite, para que sea ensayado y lanzado”, explicó Lucchese.
El docente destacó que la institución cuenta con antecedentes en este campo: “El ITA ya tiene cierta experiencia en el área de pequeños satélites educativos. Habíamos participado en una competencia en 2022 y 2023, donde nos fue muy bien. También fuimos finalistas y ganadores en 2023”.
Además de los desafíos tecnológicos, la propuesta busca acercar la experiencia de la ingeniería al ámbito escolar: “Está orientada a satélites educativos que puedan llegar a reproducirse en una escuela secundaria. De esa forma, se pueden desarrollar todas las partes de un satélite y vivir la experiencia de un proyecto satelital, desde el diseño y la fabricación hasta el lanzamiento, a una escala que pueda implementarse en una escuela”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el dispositivo fue construido íntegramente en la institución: “El satélite fue fabricado 100% acá en la escuela”.
Aprender haciendo: mecánica, electrónica y programación
Cada integrante del equipo tiene una responsabilidad específica en el desarrollo del CanSat. León Sockolsky está a cargo del diseño mecánico y la fabricación de las piezas mediante impresión 3D: “Me estoy dedicando principalmente al diseño mecánico y a la fabricación de las piezas, que es básicamente la carcasa de lo que es el CanSat”, explicó. También destacó que la experiencia reforzó su interés por la ingeniería mecánica, una disciplina que, según expresó, le gusta y lo apasiona.
Por su parte, Justino Correa trabaja en la programación del dispositivo, la estación terrena y la cámara: “Me gusta bastante la programación y en estos últimos meses estoy aprendiendo muchísimo con este proyecto”, contó. La experiencia también fortaleció su interés por continuar formándose en esa área y trabajar en una actividad relacionada con la programación.
Agustín Vargas se incorporó al equipo para trabajar en las conexiones eléctricas y la soldadura de la placa de circuito impreso (PCB), tareas fundamentales para completar el sistema electrónico del satélite.
Sofía Cuello, en tanto, está encargada del paracaídas. El equipo debió modificar su diseño inicial para adaptarse a las condiciones establecidas por la organización: “Estoy encargada principalmente del paracaídas, que ahora va a ser circular porque no pudimos hacerlo de descenso guiado, debido a las reglas de la organización”.
La participación en el proyecto también influye en sus decisiones sobre el futuro académico: “Por este satélite es que estoy dudando tanto entre Ingeniería Electrónica, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Aeroespacial. Tengo muchas ingenierías en la cabeza que pueden ser y que me gustan para estudiar en un futuro”, comentó.
Eowlyn Montenegro trabaja en el hardware, la electrónica y el diseño de las placas que se incorporan al dispositivo. Además, explicó que el satélite contará con sensores para medir variables como la altitud, la temperatura y la humedad relativa.
A esas funciones se suma una cámara ESP32-CAM, incorporada como carga útil para registrar imágenes y explorar posibles aplicaciones del dispositivo: “La cámara va a permitir visualizar y hacer un análisis de, por ejemplo, bosques o quemas indebidas de cañaverales, llevándolo más a Tucumán”, detalló.
Montenegro también destacó el valor de compartir el proceso con estudiantes de distintos cursos: “Somos chicos de diferentes cursos y cada uno puede enseñarle al otro cosas que sabe, aunque esté en un curso menor. También ellos me enseñan a mí o viceversa, así que estoy súper contenta de poder estar”, expresó.
Un desafío que integra conocimientos y trabajo en equipo
Para Lucchese, la clasificación a la instancia final representa una oportunidad para que los estudiantes experimenten de manera concreta el desarrollo de un proyecto de ingeniería, desde la planificación hasta la construcción de un prototipo funcional: “Son cinco estudiantes de distintos años que estamos llevando adelante este proyecto, que es muy importante como experiencia porque les permite comprender lo que significa diseñar y trabajar en un proyecto de ingeniería, donde hay que tomar decisiones en función de determinadas restricciones”, sostuvo.
Y agregó: “Todas esas decisiones forman parte de una experiencia de aprendizaje que van adquiriendo hasta lograr un prototipo funcional, en este caso, para que pueda llevarse y ensayarse”.
Con el viaje a Buenos Aires previsto para el 24 de noviembre, el equipo Cóndor Salvaje avanza en los últimos ajustes del dispositivo. La participación en CubeDesign permitirá a los estudiantes poner a prueba sus conocimientos, compartir experiencias con otros equipos y representar al Instituto Técnico de Aguilares y a la UNT en un ámbito de innovación y tecnología espacial.