La NASA prepara el Artemis II mientras la tripulación inicia el aislamiento sanitario
La cuenta regresiva para Artemis II avanza de forma simultánea en distintos frentes clave del programa espacial estadounidense. Mientras equipos técnicos trabajan sobre el cohete Space Launch System y la nave Orion en Florida, la tripulación ya cumple la etapa sanitaria final. Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen, ingresaron al programa de estabilización de salud. Esta reclusión preventiva busca reducir riesgos médicos antes del lanzamiento programado para el 6 de febrero. El procedimiento forma parte de los protocolos habituales para vuelos tripulados de larga duración.
Durante esta etapa, los cuatro tripulantes permanecen en Houston bajo seguimiento médico permanente y continúan con simulaciones de misión. A lo largo del proceso, el equipo realiza evaluaciones clínicas periódicas para detectar posibles afecciones que puedan alterar el cronograma. Si los controles se completan según lo previsto, los astronautas viajarán al Centro Espacial Kennedy unos seis días antes del despegue. Allí se alojarán en los dormitorios de tripulación del edificio Neil A. Armstrong Operations and Checkout. Aunque el aislamiento limita el contacto físico, los astronautas mantienen comunicación controlada con familiares y colegas.
En paralelo, los equipos de la NASA avanzan con verificaciones técnicas en el Complejo de Lanzamiento 39B. Los ingenieros completaron revisiones de los sistemas mecánicos, las líneas criogénicas y los motores principales del SLS. Para facilitar estas tareas, la agencia despejó el perímetro de personal no esencial. El objetivo inmediato es avanzar hacia el wet dress rehearsal, un ensayo que simula la carga de combustible y la cuenta regresiva completa. Durante la prueba, el sistema cargará más de 2,5 millones de litros de propelentes criogénicos.
Mientras tanto, los técnicos continúan trabajando sobre la nave Orion con múltiples tareas en simultáneo. En los últimos días, el equipo completó el abastecimiento de hidrazina para los propulsores y realizó chequeos en los cuatro motores RS-25. También avanzó con trabajos pirotécnicos del sistema de aborto de lanzamiento. En la cápsula, los ingenieros cargaron tablets, kits médicos y equipos científicos destinados a la misión. Además, se corrigieron frenos del sistema de evacuación de emergencia de la torre de lanzamiento.
A partir de pruebas recientes, la NASA detectó niveles elevados de carbono orgánico total en el sistema de agua potable de Orion. Por ese motivo, los técnicos tomaron nuevas muestras para análisis adicionales. En paralelo, los equipos revisan los sistemas de control ambiental ante temperaturas más bajas de lo habitual en Florida. Estas acciones buscan proteger tanto al cohete como a la nave durante la etapa previa al lanzamiento. Si surgieran tareas adicionales, la agencia evalúa trasladar los vehículos nuevamente al Vehicle Assembly Building.
Lejos de Florida, otro grupo clave trabaja sobre el final de la misión. Personal de la NASA y del Departamento de Defensa realiza entrenamientos en el océano Pacífico. Allí se ensayan los procedimientos de recuperación de la cápsula y la tripulación tras el amerizaje. Con una duración estimada de diez días, Artemis II será el primer vuelo tripulado del programa. La misión permitirá validar sistemas críticos para futuras exploraciones lunares y avanzar hacia una presencia humana sostenida fuera de la Tierra.