Juicio por el crimen de Érika Álvarez: denuncian amenazas y el abogado de Sosa abandonó la audiencia

La cuarta jornada estuvo marcada por presuntas intimidaciones contra Felipe Sosa y Justina Gordillo. Marcelo Cosiansi se retiró de la sala, pero el debate judicial continuó.
29 de octubre de 2026Canal 10Canal 10
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La cuarta jornada del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez registró momentos de tensión tras nuevas denuncias por presuntas amenazas. Marcelo Cosiansi, abogado defensor de Felipe “El Militar” Sosa, abandonó la sala de audiencias después de manifestar preocupación por su representado. Según expuso el letrado, el acusado estaría recibiendo intimidaciones destinadas a impedir que declare antes de la finalización del debate. Su reacción sorprendió al tribunal, aunque los jueces decidieron continuar con las audiencias previstas.

Por el momento, no trascendieron detalles sobre el origen de las presuntas amenazas ni sobre las personas que podrían estar involucradas. Tampoco se informó oficialmente si la defensa de Sosa realizará una presentación adicional para solicitar medidas de protección. El episodio ocurrió mientras el tribunal avanzaba con el tratamiento de las pruebas y declaraciones correspondientes al proceso judicial. La situación incorporó un nuevo elemento de preocupación en una causa que mantiene la atención sobre los acusados.

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También denunciaron amenazas contra Justina Gordillo

En paralelo, los representantes legales de Justina Gordillo confirmaron una denuncia presentada ante el Ministerio Público Fiscal por presuntas intimidaciones. Según informaron, las amenazas habrían estado dirigidas tanto a la acusada como a integrantes de su entorno familiar. Sin embargo, hasta ahora no se difundieron precisiones sobre el contenido de los mensajes ni la identidad de sus posibles autores. La Justicia deberá determinar si existe alguna relación entre estas denuncias y las advertencias realizadas por el defensor de Sosa.

Durante la investigación del crimen también surgieron hipótesis sobre posibles conexiones con actividades vinculadas al narcotráfico, aunque ninguna permite establecer responsabilidades por las nuevas intimidaciones. Por ese motivo, los investigadores deberán reunir elementos que permitan identificar el origen de las amenazas denunciadas. Hasta el momento, las autoridades no confirmaron vínculos entre ambos episodios ni anunciaron medidas especiales de seguridad para los involucrados.

Felipe Sosa durante el juicio

La situación se produjo después de una tercera jornada en la que Sosa manifestó su intención de declarar ante el tribunal. Sin embargo, el acusado finalmente decidió guardar silencio y solicitó asistencia médica después de comunicar que se encontraba descompuesto. Matías Martínez, enfermero del Sistema de Emergencias 107, lo examinó y constató que sus signos vitales estaban dentro de parámetros normales. El profesional también indicó que el imputado podía permanecer en la sala y continuar participando del debate.

Por otra parte, Cosiansi había vinculado el comportamiento de su defendido con las condiciones de detención que atraviesa desde hace varios meses. Según explicó el abogado, Sosa permanece aislado desde hace nueve meses y pasa aproximadamente 23 horas diarias dentro de una celda. El letrado sostuvo que esa situación afecta su estado físico y psicológico, aunque todavía no se conocen nuevas evaluaciones sobre esas afirmaciones. La defensa también deberá definir si solicitará medidas específicas relacionadas con las presuntas amenazas.

Mientras tanto, el juicio por el crimen de Érika Álvarez continúa con las audiencias programadas y las actuaciones correspondientes. 

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