
Kendrick Lamar conquistó River con una clase de rap inolvidable
Canal 10Kendrick Lamar se reencontró con el público argentino en el Estadio River Plate, ofreciendo un show que revalidó sus credenciales como el rapero más importante de su generación. A pesar de que las plateas altas lucieron vacías, la segunda presentación del artista de Compton en suelo argentino, tras su debut en Lollapalooza 2019, fue contundente y técnicamente impecable. El cierre, con un prometedor “Confíen en mis palabras: volveré”, dejó a la audiencia eufórica y atenta a su regreso.
En poco más de hora y media, Lamar, ganador del Premio Pulitzer en 2018, demostró su técnica y precisión lírica. La noche arrancó apenas pasadas las 21:30 con “wacced out murals”, y rápidamente se convirtió en una avalancha de flow y rimas. Con un estilo que rinde homenaje a la Costa Oeste (desde Dr. Dre a 2Pac), el repertorio incluyó éxitos como “N95” y el clásico “King Kunta”, que levanto las banderas del hip hop de consciencia histórica y el espíritu bailable.

El show se estructuró en cuatro escenas divididas por videos proyectados, utilizando a GNX, su álbum más reciente, como columna vertebral. Sin necesidad de grandes gestos, el rapero de 38 años se movió con un andar seguro, dejando que su destreza vocal agigantara su figura. El segundo acto destacó por momentos de química total con el público, con himnos como “HUMBLE”, “Backseat freestyle” y “Alright”, que mantuvieron la intensidad antes de dar paso a un momento de reflexión con “man at the garden”.
Los tempos altos regresaron con fuerza con “DNA” y “Bitch Don’t Kill My Vibe”, donde Lamar, junto a diez bailarines, escupió versos introspectivos y autoconscientes. El momento de máxima euforia llegó sobre el final con “Not LIke Us”, el tema que en mayo de 2024 cerró su mediático enfrentamiento (beef) con el rapero canadiense Drake. El cierre definitivo, sin embargo, fue con “gloria”, un tema más personal que lo desmarcó de la polémica y se centró en su vida íntima.

La previa al espectáculo principal estuvo a cargo del dúo argentino CA7RIEL y Paco Amoroso, quienes ofrecieron un contrapunto más festivo y desenfadado a la seriedad de Lamar. A un año de su aclamado Tiny Desk, los artistas celebraron su popularidad con un outfit basado en hojas de revista y un show que comenzó en un ambiente lounge con “Dumbai” y “Baby gangsta”. El groove bailable y el mid-tempo dominaron el setlist, impulsado por el solo de guitarra de CA7RIEL en “Impostor”.
El dúo recorrió todas sus etapas con canciones como “McFly” (que incluyó un grito gutural) y los éxitos “Sheesh”, “Ola Mina XD” y “#Tetas”, cerrando un enérgico acto de apertura. Casi al despedirse, Paco Amoroso transmitió un mensaje de ánimo y esperanza al público, reconociendo el difícil momento del país: “Los argentinos siempre salimos adelante. A confiar en los amigos y en la gente que uno quiere”, concluyó, dejando el escenario listo para la llegada del ícono del rap.


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