La Justicia sigue el rastro de “Carlos” en el crimen de Érika Álvarez

La pesquisa incorpora testimonios, examina conexiones ilegales y sostiene interrogantes sobre el motivo del homicidio y posibles apoyos al imputado.

Tucumán27 de enero de 2026Canal 10Canal 10
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La Justicia sigue el rastro de “Carlos” en el crimen de Érika Álvarez

La investigación por el homicidio de Érika Antonella Álvarez concentra en las últimas horas la atención en un nombre sin identidad confirmada: “Carlos”. Los investigadores lo vinculan con el tráfico internacional de drogas y consideran su paradero una clave para reconstruir el hecho. 

En paralelo, los pesquisas incorporan nuevos indicios que refuerzan la acusación contra Felipe “El Militar” Sosa, hasta ahora el único imputado por el asesinato. Sin embargo, la causa aún no logra determinar con precisión cuál fue el móvil ni establecer si el acusado actuó solo. Estas incógnitas condicionan el avance de la investigación judicial. El equipo que trabaja en el caso está integrado por los comisarios Susana Montero, Carlos Díaz, Diego Bernachi y Miguel Carabajal. La conducción del expediente está a cargo del fiscal Marcelo Leguizamón, quien asumió la dirección como tercer representante del Ministerio Público en menos de tres semanas.  

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Antonella Álvarez, hermana de la víctima, declaró que Érika mantenía una relación con un hombre llamado “Carlos”. En su testimonio, lo describió como un narcotraficante de relevancia que se habría instalado en Tucumán para evadir pedidos de captura por causas vinculadas a estupefacientes. Esa declaración abrió una línea investigativa concreta. Según ese relato, el sospechoso utilizaba una identidad falsa, alquilaba propiedades y circulaba en vehículos registrados a nombre de terceros. Los investigadores comparan ese esquema con el utilizado por Miguel “Miguelón” Figueroa, quien permaneció prófugo más de un año antes de su condena por homicidios y amenazas.

En ese contexto, la investigación logró establecer dos datos considerados relevantes. Por un lado, la presunta nacionalidad brasileña del sospechoso, lo que motivó pedidos de información al país vecino. Por otro, su presencia en viviendas alquiladas en El Cadillal, donde se habrían realizado encuentros con Érika. La conexión entre este hombre y Sosa todavía no está completamente definida. Lo que sí se corroboró es que el brasileño mantenía un vínculo sentimental con la víctima y habría sido quien la presentó al imputado. Además, distintas líneas sugieren una relación vinculada a la comercialización de drogas.  

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Incluso, los investigadores analizan la posibilidad de que “Carlos” haya sido proveedor de estupefacientes de Sosa. Hasta el momento, no trascendió si el Ministerio Público impulsó una causa específica por estos presuntos vínculos. La Justicia Federal tampoco recibió pedidos formales para investigar ese aspecto.Entre los pesquisas circula la hipótesis de que, si el sospechoso posee la relevancia que se le atribuye, el crimen rompería códigos internos del narcotráfico. Los familiares de Érika sostienen otra línea: que fue asesinada porque conocía información sensible. Para los investigadores, ambas hipótesis no se excluyen.

Mientras continúa la búsqueda de “Carlos”, los peritos analizan camionetas, teléfonos celulares y dispositivos de almacenamiento secuestrados. Con esos resultados, la Justicia espera determinar si Sosa actuó solo o si existió colaboración para ejecutar o encubrir el crimen.  

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